“La forma en que nos relacionamos con el arte es en parte determinada por la totalidad del diseño de espacio y de montaje que realizan nuestros museos”
Nuestros jóvenes académicos, estudiantes de Diseño de Interiores de la Universidad de Puerto Rico en Carolina, se sienten provocados a la interpretación de las propuestas artísticas tanto contemporáneas como históricas que ofrecen nuestros museos. El compromiso de diseño de espacios expositivos de nuestros museos provoca a los universitarios induciéndoles en la observación cuidadosa; el museo ofrece la oportunidad de pensar el diseño de espacios desde diversas perspectivas. Recorrer una muestra de arte puede hacer del propio espacio una oportunidad participativa que nos lleva a sutilezas de movimiento, cambios de ritmo en brazos y piernas, nos demanda giros y ritmos corporales concertados con posturas, envuelve nuestro cuerpo y puede hasta agudizar nuestra forma de percibir y comprender nuestro mundo. Razón por la que nuestro estudiantado analiza la construcción de espacios y diseño de montaje como aspectos cruciales en los modelos expositivos de nuestros museos. Así lo explica la estudiante Paola Álvarez Roque al regresar de su visita al Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), “La forma en que nos relacionamos con el arte es en parte determinada por la totalidad del diseño de espacio y de montaje que realizan nuestros museos,”
Por una parte, lo más importante del diseño de exhibiciones es que éste responda a las necesidades de la obra que se exhibe, pues a veces, el diseño impide ver el arte. Por otra parte, todo debe ser considerado ya que cada aspecto influye en la experiencia en el museo. Todo debe llevar a la intimidad con la obra, tanto a los cotidianos usuarios del museo, como a los que van por primera vez; desde los calces y descripciones de obras hasta la elección del color y el diseño de la iluminación y los soportes influyen en la experiencia.
Un montaje puede traer controversias como pasó recientemente con la muestra de Campeche: mito y realidad en el MAPR. El análisis de nuestros estudiantes sobre esta muestra demostró que el montaje podía causar cansancio o resultar invasivo a la obra, compitiendo con ella. A su vez, para algunos fue más divertido y estimulante el propio color de las paredes que las obras de Campeche. El diseño tiene que partir de las propias obras, no que las obras se encajen a él. El espacio o diseño de exposición no puede competir y crear pugna o tensión en la forma de percibir la obra (a menos que esa sea la propuesta artística, claro está). Para Damaris Santiago, estudiante de Diseño de espacio, la cercanía entre obras y su distribución le llevó a escuchar comentarios de otros visitantes, lo que le resultó entretenido y hasta se sintió acompañada en la sala. Estas experiencias nos llevan a pensar con detenimiento y promover el diálogo sobre la relación del diseño de espacio y la visita al museo.
Hay todo un potencial de diálogo entre obras que un diseño expositivo puede desencadenar, y así llevarnos a reinterpretar y reelaborar asociaciones e ideas, como nos sorprende el nuevo enfoque expositivo del Museo de Arte de Ponce (MAP). Contrapunto, en el segundo piso del MAP, busca el encuentro entre obras de diversas culturas y periodos históricos, nos lleva a observar, analizar y distinguir entre obras, redescubriendo significados y relaciones entre ellas. Este el reto del museo como espacio vivo, que nos provoca y captura.
Visitar los museos nos da la oportunidad de establecer nuevos acercamientos hacia el arte y una mayor comprensión sobre su significado e importancia en nuestras vidas. La estudiante Álvarez Roque nos comparte cómo influyó el diseño de exhibición en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en su experiencia con el arte: “El diseño de exhibición de la muestra Caribes Globales en el MAC te llevaba a través de las salas, pero a la vez te sorprendía la manera en que te ibas encontrando con las obras”. El elemento sorpresa es otro recurso que provoca emociones, sensaciones y despierta la imaginación de las visitas al museo.
Un diseño de sala instala una o más maneras de movernos entre los objetos, establece cómo fluirá la relación entre el espacio y lo expuesto, entre figura y fondo. Tan así, que el diseño podría hacer percibir la superficie del piso o una pared como figuras. De esta forma, probablemente puede lograr hacernos sentir libertad, proyectarnos plenitud de tiempo para la visita, como también instarnos al análisis y al diálogo con la obra expuesta. El museo es un recurso vivo que nutre y reinventa la disciplina del diseño de espacio y desarrolla nuevas formas de mirar y experimentar las relaciones espaciales, los niveles de observación entre las obras y objetos, hasta las posibles formas de movernos, acercarnos o alejarnos de las mismas. Todo diseño de exposición debería provocar curiosidad, producir un efecto de encuentro, y llevarnos a una seducción que nos asombre y nos provoque un latir más fuerte.

Estudiantes de Diseño de Interiores de la Universidad de Puerto Rico en Carolina
Por Elizabeth Robles
Profesora Departamento de Diseño de la UPR-C y escultora
Fotos: Suministradas y MAPR








